Los gigantes tecnológicos se convertirán en monopolios

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En un artículo publicado por el prestigioso matutino, académicos compararon a Google, Facebook y Amazon con las situaciones del acero, el ferrocarril y los servicios públicos en el pasado.

Facebook, Google y Amazon están obteniendo unos márgenes de ganancia, un dominio del mercado y una influencia que, de acuerdo con economistas e historiadores consultados por el periodista Christopher Mims del Wall Street Journal, constituirían una nueva categoría de monopolio con consecuencias negativas para la innovación y la competencia cada vez más evidentes a medida que consolidan su posición en los mercados.

Como sucedió en el pasado con los imperios del acero, los servicios públicos, el ferrocarril y el telégrafo, los gigantes tecnológicos están siendo acusados de aniquilar a la competencia e incluso a sus propios proveedores a través de la “integración vertical” (control de toda la cadena productiva).

Según el profesor emérito Richard du Boff, del Bryn Mawr College, Google, Facebook y Amazon se parecen al antiguo monopolio de la compañía de telégrafos Western Union, que siempre intentó “deshacerse de cualquiera que estuviera en su camino, ya sea comprándolos o por otros medios. El motivo principal, como yo lo veo, fue la dominación del mercado”, sostuvo.

A pesar de liderar los rankings de ingresos, ganancias y capitalización bursátil, los expertos consideran que Apple es más vulnerable a la competencia, por lo que no ven riesgos de monopolización, tal como lo demostró la irrupción del servicio de música Spotify, que desplazó a iTunes.

Si bien el artículo sostiene que aún estamos lejos de un escenario en el que sea necesaria un regulación más radical antimonopólica, el perjuicio para los consumidores y el entorpecimiento a la innovación hacen que muchos crean que ese momento está por llegar. La recolección de datos personales de sus usuarios que realizan Google y Facebook o la decisión éticamente dudosa de Facebook de liberar grandes cantidades de información personal a los desarrolladores, son solo algunas de las señales de alarma.

Por qué regular

En los llamados “monopolios naturales” un solo proveedor puede satisfacer toda la demanda de un modo más eficiente que si lo hicieran varias empresas compitiendo. Es lo que sucede, por ejemplo, con la red eléctrica o de agua que son monopolios regulados. Así, a la hora de evaluar si una situación es monopólica, un elemento clave a tener en cuenta es la dificultad que enfrentan los competidores recién llegados para empezar a disputar una cuota de mercado.

El artículo del WSJ explica que existe cierto punto de contacto con la situación de Google y Facebook respecto de la publicidad digital en los Estados Unidos, un mercado en el que ambas compañías sumadas se quedan con el 73% de la torta publicitaria. El éxito de estos gigantes web se basa principalmente en el hecho de que ambos han gastado inmensas cantidades de dinero en construir centros de datos y llenarlos con hardware y software diseñados por un selecto grupo de ingenieros. De esta manera, se parecen a los viejos gigantes del telégrafo, “con inversiones en infraestructura física tan grandes que ningún recién llegado podría igualarlos“.

A esta situación se le suma un hecho “históricamente sin precedentes”: los usuarios los “subsidian” con “mano de obra gratuita” al alimentar sus sistemas con información personal que proporcionan “voluntariamente”.

Para Glen Weyl, investigador principal de la Universidad de Yale y de Microsoft Research, esto se ve agravado por el éxito de Facebook como “acaparador”, que apenas ha cambiado sus funciones básicas en una década, pero ha ganado suficiente dinero para comprar (Instagram, WhatsApp) o copiar (Twitter y Snapchat) a sus principales competidores.

“Nos enfrentamos a una competencia feroz a medida que las nuevas tecnologías cambian la forma en que las personas se conectan”, le dijo una vocera de Facebook al WSJ y añadió que esta red social “es solo una parte de un ecosistema que incluye docenas de productos de mensajería, aplicaciones para compartir fotos y videos, y muchos otros servicios. La popularidad no es igual a la dominación, y el tamaño no es garantía de éxito en el futuro”.

Para Kim Wang, profesora asistente de estrategia y negocios internacionales en Sawyer Business School de Suffolk University, el caso de Amazon ilustra, por su expansión y sus ambiciones, cómo son los inicios de un monopolio. De acuerdo con la académica, la compañía parece decidida a transformar su predominio en los servicios en la nube y el comercio minorista on line en una posición dominante en el comercio minorista físico, la logística, la informática basada en voz y media docena de otras industrias.

Amazon controla el 44% del e-commerce estadounidense, y mientras crece en sectores que antes le eran esquivos -productos de lujo y alimentos-, buscó que sus antiguos competidores se le unan como socios, ejecutando una “integración vertical”, desde el pedido hasta la entrega, y con algunos proyectos que podría incluso convertir a la compañía en fabricante.

Jeff Wilke, el jefe de negocios de consumo mundial de Amazon, ha dicho que en todas las empresas en las que se encuentra, Amazon tiene una “competencia increíble”. “En el comercio minorista mundial, somos menos del 1%”, dijo recientemente al WSJ“No creo que ninguna de estas áreas sea un juego de fútbol en el que solo haya un ganador”.

Por su parte, si bien Apple en la actualidad se queda con la mayor parte de las ganancias de la industria móvil, la compañía no es un monopolio en comparación con la cuota de mercado general, dicen los expertos.

Un “efecto de red” es cuando un producto se vuelve más útil a medida que más y más personas lo utilizan, ya sea una máquina de fax o Facebook. Para Apple, el tamaño de su base de clientes atrae a desarrolladores que a su vez hacen que el iPhone y el iPad sean más valiosos.

Microsoft alguna vez supo tener una plataforma con dominio similar, y se pensó que los efectos de red de su gran base de clientes y su atractivo para los desarrolladores lo mantendrían dominante, dice Catherine Tucker, profesora de administración y mercadotecnia de MIT Sloan School of Management.

Pero hemos entendido los efectos de red de forma equivocada, argumenta Tucker, y no nos damos cuenta de que es probable que potencien a los recién llegados para desestabilizar a los titulares como Microsoft. Los efectos de red ayudaron a que los teléfonos inteligentes como el iPhone ganaran popularidad rápidamente, lo que marginó las plataformas Office y Windows de Microsoft.

Incluso el dominio de la industria de la música por parte de iTunes de Apple demostró ser una tendencia pasajera, ya que Spotify y otros servicios de transmisión llegaron para quedarse.

Épocas iniciales

No todos están de acuerdo en que Facebook, Google o Amazon, tan poderosos como son ahora, tendrán que ser regulados.

“El Amazon de hoy es el Macy’s de mañana”, dice el Dr. Wang. Y añade: “Muy pocas compañías podrán posicionarse para cada nueva tecnología”. La tecnología que da a las empresas una ventaja finalmente a la larga queda al alcance de sus competidores, afirma.

En toda industria dominada por monopolios en la historia, ya sea petróleo, ferrocarriles, acero o servicios públicos, incluso los competidores más avaros tardaron décadas en consolidar su control sobre los mercados. Incluso a un ritmo más rápido de hoy, es probable que todavía sea pronto para los gigantes tecnológicos.

Fuente: infobae.com